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    Prueba Ape Out: este gorila en bruto, versión Devolver

    Quien soy
    Lluís Enric Mayans
    @lluísenricmayans

    Valoración del artículo:

    Advertencia de contenido

    Completamente silenciosa y ambiental, la narración de Ape Out no molesta con ningún diálogo o texto, excepto los títulos de los capítulos y algunas inscripciones fugaces de tutoriales. Hay que decir que el escenario al igual que la jugabilidad no requiere largas explicaciones. Ambos son capturados en unos momentos: eres un gorila en una jaula y debes escapar a toda costa, incluso si eso significa matar a un buen grupo de seres humanos en el proceso. El juego nos ofrece una vista desde arriba, que naturalmente traerá buenos recuerdos a los fanáticos de Hotline Miami. Pero como gorila, tu rango de acción sigue siendo muy limitado. Puedes empujar a los enemigos con el gatillo derecho, para estrellarlos contra una pared o contra otro guardia, o agarrarlos con el gatillo izquierdo, para usarlos como escudo humano y aprovechar su fuego descontrolado para lanzar una bala perdida a sus compañeros. . Y…. ¡eso es casi todo! Ninguna otra mecánica de juego enriquece la jugabilidad, aparte de la posibilidad de romper ventanas y arrancar una puerta o dos en muy raras ocasiones. Esta simplicidad tiene consecuencias positivas, como un manejo inmediato y una ausencia total de tiempo de inactividad en acción. Nos divertimos enseguida, y las sensaciones son muy buenas. A pesar de su escasa resistencia a las balas, el gorila nos ofrece una muy buena sensación de poder, y el primitivo placer de aplastar con una cadena a frágiles seres humanos se ve reforzado por la visualización en pantalla de grandes gavillas de sangre. Simple y eficiente. A cambio, hay que reconocer que a la acción le falta algo de variedad, y que se desprende cierta repetitividad del juego.Afortunadamente, los desarrolladores han aportado muchos trucos para minimizar este pequeño defecto.




     

    CUIDADO CON EL GORILA

    Así, la aventura se divide en diferentes niveles pequeños y se simboliza mediante vinilos musicales con una cara A y una cara B, lo que facilita su reproducción en sesiones reducidas. Con cuatro álbumes y unas cuatro "piezas" por lado, tenemos derecho a una treintena de niveles que son todos puntos de control. Cada muerte nos pone en efecto al principio del nivel, pero este aspecto de "morir y reintentar" nunca es penalizador. No solo rara vez hay un largo camino por recorrer, sino que la generación aleatoria de la arquitectura y la ubicación del enemigo también ayuda a endulzar la píldora. Además, cada álbum aborda un tema en particular. Por lo tanto, debemos escapar primero de un laboratorio, luego de un rascacielos, luego de un campamento militar y finalmente de un bote. Las decoraciones evolucionan significativamente cada vez y, a veces, ofrecen algunas sutilezas. Por ejemplo, tendremos derecho a unos cortes de luz en el laboratorio, lo que obligará a los guardias a usar linternas. El edificio permite arrojar a los enemigos al vacío y obliga a enfrentarse a las unidades que desembarcan haciendo rappel. Escapar del campamento militar requerirá evitar enemigos con lanzallamas y barriles explosivos. Finalmente, podemos escondernos brevemente en los contenedores colocados en el barco y el puerto del último álbum. La inteligencia artificial está bastante bien simulada, ya que los adversarios tienden a ganar confianza cuando son varios y están bien armados (escopeta, lanzacohetes...), mientras que una guardia aislada equipada con una simple pistola generalmente favorecerá la fuga.


    Ninguna otra mecánica de juego enriquece la jugabilidad, aparte de la posibilidad de romper ventanas y arrancar una puerta o dos en muy raras ocasiones.



    Buen punto también por los rastros de sangre que deja tu personaje herido. Su tamaño no solo da una indicación visual del estado de salud del gorila, sino que también permite que los guardias más atentos sigan tu rastro. A pesar de su estilo gráfico muy particular, compuesto por filtros granulados y tintes de colores chillones, el juego siempre es extremadamente legible y, sorprendentemente, bastante agradable a la vista. Misma observación de eficiencia para la música, minimalista y compuesta casi en su totalidad por percusión. A pesar de su aspecto experimental y de jazz, la banda sonora acompaña a la perfección la jugabilidad. Hay que decir que utiliza un sistema de generación procedimental, lo que le permite evolucionar según la acción representada en pantalla. Platillos con cada golpe enemigo, y otras aceleraciones de ritmo cuando encadenas las ejecuciones, refuerzan el placer del juego, pero éste lamentablemente es efímero. Solo se necesitan dos horas para llegar a los créditos finales. Esto sin duda te permite desbloquear un modo de dificultad adicional, así como un modo arcade (que recompensa al jugador con una puntuación basada en la cantidad de enemigos asesinados y el tiempo que tarda en completar cada nivel), pero, sin duda, Ape Out deja atrás un gusto de muy poco.



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