Test A Way Out: ¿el videojuego que reinventa la experiencia cooperativa?

Test A Way Out: ¿el videojuego que reinventa la experiencia cooperativa?Bajo sus aires de chico malo y desarrollador bocazas que no duda en dar medias en directo en la tele, Josef Fares es un autor con un gran corazón. Un hombre dotado de una gran sensibilidad, que también desea revelar al mundo entero. En 2013 pudimos ver con fuerza y ​​emoción las ganas que tiene este ex director de cine de contar historias basadas en la ayuda mutua y la fraternidad. Dos temas que le son entrañables y que volvemos a encontrar con A Way Out, un título en el que dos hombres tendrán que unirse para conseguir cada uno su respectivo objetivo. Para empezar está Leo Caruso, 36 años, gran nariz aguileña, boca rota, impulsivo, seguro de sí mismo y un poco sarcástico. Cumple una condena de 8 años de prisión por robo a mano armada, asalto y hurto agravado. Interpretado por Fares Fares, el hermano mayor de Josef Fares, Leo es en realidad una representación bastante fiel de este último, un retrato casi autobiográfico. Por otro, tenemos a Vincent Moretti, de 43 años, condenado a pasar 14 años entre rejas por estafa, malversación y asesinato, el de su hermano, que obviamente no cometió. Más bien discreto y disciplinado, Vincent nunca se deja abrumar por sus emociones, revelándose así exactamente lo contrario de Leo. Dos hombres con caracteres diametralmente opuestos, pero que tendrán que hacer amigos para escapar de esta prisión y encontrar al hombre que los une en su destino.



 

TANGO Y EFECTIVO

 

Test A Way Out: ¿el videojuego que reinventa la experiencia cooperativa?Con una vida útil de alrededor de 7 horas de juego, A Way Out se divide en dos grandes partes. La primera, quizás la más interesante, es escapar de la prisión donde están recluidos nuestros dos matones. Es también en esta prisión donde podremos apreciar todos los contornos que dibujan la jugabilidad del título, pero también su puesta en escena. Desde el principio, A Way Out nos sumerge en el juego en cooperación, retomando -e imponiendo- la famosa pantalla dividida que en su día hizo la felicidad de los jugadores en los años 80/90, época en la que el online aún no existía. Pero a diferencia de aquellos títulos en los que la pantalla se dividía en horizontal o en vertical, la línea de demarcación en A Way Out cambia según las situaciones y los sketches, renovando constantemente el encuadre, pero sobre todo dinamizando la escena. El juego va más allá, con una llamativa escena en la que entra en juego un tercer personaje, que luego divide la pantalla en tres partes, ofreciendo así tres puntos de vista diferentes. Inédito en los videojuegos, y sin duda a repetir en el futuro. Este es claramente uno de los puntos fuertes de este título que se basa en la ayuda mutua, el intercambio y, lo que es más importante, la comunicación. Con la ayuda de un amigo (o su mujer) sentado a tu lado, o al final de la web, conectado a sus auriculares, A Way Out hay que vivirlo en pareja. Una elección que puede desagradar a algunas personas, pero que Josef Fares espera convertir en su idea ofreciendo un pase de amigo que permite invitar a un amigo a participar en la aventura con el que compró el juego Duda la base, la base de el juego de Josef Fares, que insiste absolutamente en que los jugadores hablen entre ellos, para crear una ósmosis entre ellos, y por lo tanto una forma de hermandad. Y por una vez, tiene éxito. Porque juntos Leo y Vincent (y por extensión los dos protagonistas frente a su televisor) afrontarán la adversidad y superarán todas las pruebas que se interpondrán en su camino.



 

TERRENCE HILL Y BUD SPENCER

 

Test A Way Out: ¿el videojuego que reinventa la experiencia cooperativa?Crear una distracción para desviar la atención de un guardia o una enfermera, iluminar un área para girar una manivela que acecha en la oscuridad, vigilar mientras el otro desenrosca un conducto de ventilación, patear una puerta en parejas, rescatar durante una pelea, aturdir a los guardias en de forma sincronizada, haciendo la escalera corta, las acciones a realizar por parejas son tan numerosas como variadas, sabiendo que todo se basa en la simultaneidad y así generar cualquier forma de intercambio y comunicación entre los jugadores. Todo ha sido pensado y producido para que la aventura, que además es muy narrativa, rara vez se vea viciada por demasiada dificultad. En la línea de un juego de David Cage, la jugabilidad se basa en un montón de QTE que los ayatolás del videojuego rechazarán como la peste, mientras que los demás lo verán como una forma bastante sutil de involucrar a personajes hasta presentar refractarios a cualquier forma de videojuego que requiere demasiada habilidad. A pesar de algunas escenas de tiroteos y persecuciones, A Way Out no pretende dirigirse a los jugadores más duros, incluso si aún lamentamos cierta falta de desafío y algunas situaciones que encontramos omnipresentes.

 

Más ambicioso, más adulto y más narrativo también, A Way Out tiene dos ambiciones principales: elevar a Josef Fares, su creador, al rango de diseñadores de juegos que importan, y garantizar que los jugadores solitarios se unan.

 

Test A Way Out: ¿el videojuego que reinventa la experiencia cooperativa?Este es también el principal defecto de A Way Out, a saber, multiplicar la torpeza, tanto en determinadas situaciones poco creíbles o incoherentes, como hundirse en clichés un tanto crudos para un juego que saldrá en 2018. El título de Josef Fares sería Habría ganado en profundidad y madurez si se hubiera tomado la molestia de alargar su historia, profundizar en ciertos aspectos del personaje y quizás esconder algunos grandes hilos de guión, lo que quizás hubiera impedido que adivináramos el desenlace final tras sólo 3 horas de aventura. Como te dijimos anteriormente, es la primera parte de A Way Out la que sale mejor, donde tienes que trabajar juntos para lograr tus objetivos. Tan pronto como el juego se convierte en una cooperación básica donde la pantalla dividida ya no es necesaria, especialmente durante las secuencias de tiroteos y la persecución de motocicletas, el juego se hunde en una banalidad enloquecedora, que se ve atrapada más por una realización bastante anticuada y una obviedad. falta de energía en ciertas escenas de acción, lo que demuestra que el motor 3D no fue desarrollado para esto.



 

JACQUIE Y MICHEL

 

Test A Way Out: ¿el videojuego que reinventa la experiencia cooperativa?Así que sí, Leo y Vincent están bastante bien modelados y los primeros planos de sus rostros, así como ciertos ambientes (todo el pasaje en el bosque, por ejemplo) logran ocultar la evidente falta de presupuesto. Somos muy conscientes de que el estudio no tenía los medios para un AAA en el GOD OF WAR, pero con Electronic Arts de respaldo, nos hubiera gustado un aspecto gráfico más trabajado, en particular a nivel de los personajes secundarios y la representación de agua, ultra barata en sus animaciones. Para contrarrestar estas asperezas visuales, A Way Out sabe sorprender con su puesta en escena, con dos momentos bastante memorables. La primera no es otra que la persecución con el capataz torcido en una obra de construcción, donde la cámara empieza a retroceder hasta volverse aérea, mientras que la segunda retoma el plano característico de la película de Park Old Boy Chan-Wook, que ya estaba inspirado en los videojuegos para reproducir el movimiento de desplazamiento horizontal de los beat'em all de los 90. Una forma de cerrar el bucle en alguna parte.


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