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    Reseña de Sonic y el Caballero Oscuro

    Quien soy
    Aina Martin
    @ainamartin

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    Sonic and the Black Knight revisita el mito del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, sin entrar necesariamente en el rosa caramelo como bien sabe Nintendo con su fontanero bigotudo. Por lo tanto, nos tomamos las cosas con un mínimo de seriedad, lo que siempre es una buena señal cuando estamos a punto de comenzar una búsqueda lamentablemente corta aquí. El Rey Arturo, hechizado por el poder maligno de la legendaria espada Excalibur que lo transformó en un Caballero Oscuro, siembra el terror en el reino de Camelot. Esta es la razón por la cual la divina Merlina buscará la ayuda de Sonic teletransportándolo directamente a su universo medieval. Para acabar con el reinado de la sombra demoníaca del Rey Arturo, nuestro héroe deberá seguir los sabios consejos del mago que le conducirá directamente a Caliburn, el arma sagrada cuyo uso requiere un alma pura y un perfil caballeresco. Naturalmente, el elenco de Sonic and the Dark Knight reúne a los personajes más conocidos de la saga Sonic, y resulta bastante divertido comprobar que los desarrolladores de Sonic Team se han empeñado en respetar los códigos que rigen las leyendas artúricas. Así, Amy se pondrá el traje de la Dama del Lago, mientras que Shadow, Knuckles y Blaze interpretarán a Lancelot, Gawain y Percival respectivamente. Tails, por su parte, ocupará un papel más anónimo -el de cualquier herrero- pero no menos importante ya que es a su lugar al que tendrá que acudir para perfeccionar su equipo. Al contrario de lo que temíamos hasta ahora, Sonic and the Dark Knight tiene bocado y ofrece la oportunidad de visitar lugares que se salen del lienzo visual al que el Sonic Team se había visto restringido en los últimos años. Colorido, utilizando algunos efectos de luz llamativos, el juego muestra paisajes medievales que iluminan la pantalla; dentro de los límites técnicos impuestos por la Wii, por supuesto. Incluso nos sorprendemos al notar muchas texturas atractivas que prueban que el juego no se pintó en una tarde. Sin embargo, Sonic and the Dark Knight no ofrece un campo de acción infinito, lo que reduce el riesgo de caer sobre un polígono dibujado a mano o sobre un castillo al que le faltan dos ladrillos, y también recuerda al personaje dominante del juego. animación, casi no conoce la desaceleración a pesar de los muchos elementos que a veces se acumulan debajo de los ojos.





     

    ¡Muere caballero!

     

    Si Sonic and the Dark Knight es rápido, el pésimo manejo del título hace referencia a la actuación mediocre de Red Steel, al demostrar las características inmersivas del Wiimote y el Nunchuk. Las carencias son las mismas que las de los títulos de Ubisoft: la constante imprecisión que sentimos durante los combates no permite eliminar a los contrincantes en un mínimo de golpes. Ya sea que incline la muñeca hacia la derecha o hacia la izquierda, Sonic ejecutará el mismo ataque una y otra vez. Frustrante. Hay dos o tres combos que se pueden usar para el estilo, pero nuevamente las posibilidades son limitadas. Inútil en los primeros niveles, la parada demuestra ser un salvavidas cuando tienes que enfrentarte a una horda de enemigos. No es el protector contra impactos de Soul Calibur, pero ayuda. Además de estos movimientos básicos, Sonic puede escalar una pared o deslizarse a lo largo de una pared usando su espada; un poco como el Príncipe de Persia y su guantelete en Prince of Persia. De hecho, la preocupación es que el erizo azul tiene problemas para jugar y, a veces, da la impresión de estar perdido en este reino que no coincide con su personalidad. Como si hubiera perdido la vivacidad, la pegada, la vista que lo caracterizó desde su nacimiento en Megadrive. Sonic and the Dark Knight no es un juego oxidado, ese no es el punto. Pero está claro que el género en el que quedó atascado el Sonic Team no le conviene a su personaje, cuyos sprints se ven constantemente interrumpidos por peleas que luego trocean el progreso en los recorridos. La multiplicación de enfrentamientos se justifica por la posibilidad de modificar el estado del avatar de uno - Caballero, Paladín, Caballero - acumulando puntos de experiencia. El estilo Knight ofrece el equilibrio perfecto entre el manejo de la espada y las habilidades de carrera de Sonic, mientras que el perfil Paladin favorece el combate sobre la carrera. Exactamente lo contrario al estilo Cavalier que te permite batir récords a la hora de afrontar el reloj, sobre todo online. Si este tríptico es una buena idea en sí mismo, es lamentable que no tenga un impacto directo en el control del personaje. Efectivamente, nos hubiera gustado que un as de la lucha tuviera combos adicionales -sin pasar por el star system- o acceder a nuevos ataques. Para un atleta nato, hubiera sido inteligente proporcionarle movimientos extra para hacerlo más ágil. Aún así habría sido necesario que uno no pueda cambiar de estado de un nivel a otro, lo que merma mucho el interés del título y no hace decisiva la evolución del personaje. La posibilidad de mejorar su equipamiento y el de sus compañeros no satisfará a los aficionados al RPG, mientras que los minijuegos cutres a los que hay que prestarse para rascar unos cuantos ítems de los habitantes fastidiarán más que otra cosa.








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