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    Prueba LEGO Star Wars III

    Quien soy
    Joel Fulleda
    @joelfulleda

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    Ambientada entre los Episodios II y III, LEGO Star Wars III: The Clone Wars narra las aventuras de Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi en su lucha contra el ejército separatista. Por supuesto, una guerra requiere un ejército y es por ello que acompañados de los personajes más emblemáticos de la saga y Clone Troopers, nuestros dos caballeros Jedi deberán acabar con los diabólicos planes de sus enemigos Sith. La campaña para un jugador se divide en tres partes, cada una dividida en seis capítulos. Tres escenarios que nos acercan a la equipación del Conde Dooku, Asajj Ventress o el General Grievous, pero con una vida útil muy corta, uno de los grandes puntos débiles de la serie. Afortunadamente, está del lado de la realización que Traveller's Tale demuestra que domina su tema de memoria, gracias a un cierto sentido de la meticulosidad al centrarse en los detalles más pequeños. Le studio a beau donné la part belle aux petites briques jaunes et à leur humour décalé (qui fera sourire à maintes reprises lors des cinématiques), l'univers Star Wars est parfaitement respecté, comme l'atteste les différentes batailles que les joueurs auront la alegría de vivir. Enfrentamientos, contra oponentes de IA muy claramente para ser revisados ​​y que ofrecen pocos desafíos, que retumbarán tanto en tierra como en el aire, nuestros héroes al mando de un tanque o un Y-Fighter. Los distintos entornos también van ganando en finura y pese al universo LEGO que pretende ser minimalista, los decorados han sido objeto de mucho mimo y harán brillar a los mirones; todo ello acompañado además por los temas originales firmados por John Williams. Del mismo modo, la animación de nuestros pequeños dista mucho de ser chapucera, sobre todo durante los combates contra jefes, pasajes que casi se dan el lujo de recordar a cierto God of War. Un universo tan colorido como el sable de luz de Mace Windu y Yoda, que nos hace olvidar sus pequeños defectos técnicos como la cámara semifija, que aún no es posible mover 360° y muchas veces causa de muchos quebraderos de cabeza. También se revisará la traducción al francés, lo que nos hace arrepentirnos por una vez de la versión original, ya que las oraciones durante las introducciones de los capítulos parecen perderse en una cierta tontería. Lástima.





    La Unión hace la fuerza

    Por el lado de la jugabilidad, no hay grandes variaciones en comparación con sus sucesores. Siempre como arcade, el manejo se asimila rápidamente, así como las habilidades propias de cada personaje. Jedi todavía puede mover objetos o lanzar enemigos con la fuerza. Los droides como R2-D2 pueden piratear computadoras para abrir ciertas puertas. Finalmente, los soldados Clon hacen una entrada bastante notable, con la capacidad de usar su garfio para activar ciertos mecanismos o inmovilizar a los enemigos testarudos. Una interacción casi sistemática basada en el mismo sistema de cambio de personajes o puntos de vista, dos grupos distintos de héroes que se pueden controlar en el mismo nivel. Una acción muy útil para resolver los pocos puzles repartidos por el juego, pero con reflejo limitado. Pero Traveller's Tale demuestra originalidad en la realización de estos puzzles, aprovechando las capacidades de nuestros tontos y bromistas. Así, no es raro, por ejemplo, tener que destruir ciertos elementos de la decoración, para poder construir interruptores o hacer un puente improvisado con los ladrillos recuperados. Esto sin contar la presencia de un centenar de personajes para desbloquear a medida que avanzas. Un aspecto que hará las delicias de los coleccionistas, pero que no necesariamente resulta imprescindible, un puñado de héroes suficientes para recorrer niveles de arriba a abajo en busca de ladrillos amarillos o mini-kits olvidados. La verdadera novedad radica en las fases del juego a la manera de un RTS. Sus pasos estratégicos requieren atacar varias bases enemigas y hacer crecer las propias para vencer a las fuerzas separatistas. Una fase de juego que también es objeto de un modo por derecho propio (modo "Asalto a la República") una vez que se ha completado uno de los escenarios. Un modo que rápidamente se vuelve repetitivo, sin embargo, los enemigos que se encuentran no son buenos estrategas. La nave nodriza, base principal de nuestro LEGO Jedi, potencia el interés del título en forma de un gran parque infantil que puedes visitar a tu aire. A medida que avanzas en el modo "Historia" y recolectas una cantidad específica de monedas o ladrillos de oro, nuevas áreas y nuevos modos, como la posibilidad de probar vehículos, crear tu propio héroe o incluso realizar misiones secundarias, se vuelven accesibles en el barco. Divertido al principio pero aburrido a la larga. Finalmente, no debemos olvidar el modo de cooperación bastante invisible, que te permite llevar a cabo la campaña para un jugador en dos pantallas divididas.








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